jueves, 2 de abril de 2015

¿Cualquiera puede traducir?




Desde que apareció Google Translator, muchos creen poder traducir creyéndose el cuento de que es así.




Esta pregunta es obscena... porque para muchos la respuesta es sí.
La traducción automática es una gran herramienta para poder entender de una forma general un texto en lengua extranjera, pero tiene el inconveniente de no cuidar la gramática ni la sintaxis de las frases y mucho menos la terminología adecuada o la semántica. 

Obviamente, las traducciones del GT contienen contrasentidos, palabras sin sentidos, y muchas otros errores de estructura en las frases. Pero, yo no voy a atacar a GT como lo hace la mayoría de los traductores y agencias de traducción. GT tiene sus limitaciones y el traductor humano tiene las suyas. Vayámonos paso, por paso.

—Ventajas de GT: rapidez, de fácil acceso y precio,

—Ventajas del traductor humano: calidad que debe ser garantizada y seguridad,

—Desventajas de GT: calidad mediocre,

—Desventajas del traductor humano: tiempo y precio.

Todo depende de lo que el cliente desee obtener como objetivo final. No es lo mismo comprar un perfume barato a un verdadero perfume. Traducir es un arte, sobre todo cuando se trata de la traducción literaria. Los traductores literarios y audiovisuales son artistas y autores. Cuando decidí verdaderamente consagrarme a esta profesión, por el año 2012, ya era titular como traductora pública desde el año 2006. Pero la actividad para mí era muy superficial en aquella época, hasta que decidí trabajar y me inscribí además a un máster de traducción especializada en derecho.

Ser traductor conlleva de por sí, a ser emprendedor, además de autor de letras, y estas artes conjugadas al  hecho de convertirse en un geek con un dominio importante de la tecnología informática como herramienta del traductor. 

Los puestos de trabajo para un traductor dentro de la empresa están en vías de extinción. El 90 % de los traductores somos profesionales independientes casi invisibles en nuestros productos vendidos.

Sin embargo el artista se reivindica, ser traductor es ser un buen artista cuyo talento se pule y se nutre del saber y de la experiencia.




El traductor lleva un estigma consigo, mucha gente cree que su profesión es un hobby o no es seria, lo tildan de bohemio, trabajador en pijamas, y que vive como todos los que viven de su arte. Si bien su profesión muchas veces no es reconocida o valorada como debería por ser una gran parte de ella invisible, el traductor es un trabajador intelectual necesario. ¿Qué pasaría si un día las editoriales, los estudios de cine, las farmacéuticas, las grandes corporaciones o las Naciones Unidas no contasen con sus traductores e intérpretes?  Supongo, la comunicación internacional cesaría,  la economía mundial estaría afectada y en el mundo de las finanzas, esto causaría un caos al no traducir sus cuentas.
Traductor, ¿cualquiera?  Definitivamente, no.  Un traductor estudia una carrera universitaria de al menos cinco años, se ensaya mucho antes de entrar en el mundo laboral, se especializa en varios campos, domina a la perfección por lo menos varios idiomas, el materno, llamado la lengua A y otro idioma, llamado la lengua B. Muchas veces, lo complementa con un tercer idioma, e inclusive más de tres. Todo depende, de la experiencia del traductor y de sus habilidades para adquirir conocimientos. El traductor es curioso, es un investigador incansable, un buscador de significados, un relator de historias, un escritor, un apasionado por la comunicación, un enamorado de las letras, un ser vivo de las madrugadas. Y aquí, usted puede comenzar a agregar más...¿se atreve?

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Apasionante, así describiría yo su profesión después de haber leído su introducción. Nunca había mirado de esta manera el mundo de la traducción, pero leyendo con qué entrega relata su experiencia, desde luego, no cabe duda de que usted vive su trabajo de manera intensa y vuelca en ella gran parte de su ser...como cualquier artista con su disciplina. Ahora tengo una percepción de la traducción mucho más holística y humana.
    Le deseo un buen camino con este blog...

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    1. Muchas gracias Yolanda, por tu respuesta. Me alegra que el mensaje llegue. Sí, cualquier trabajo o tarea que se la hace con dedicación y pasión es un arte, porque el producto final es una obra maestra expuesta al público. Me encanta también enseñar idiomas y ciencias ambientales. En otra entrada seguramente tocaré esos temas.

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